domingo, 4 de octubre de 2009

Apuntes Psicopatológicos: "Te odio"


Fotografía de José Carlos Ñiguez


Los domingos, voy a desayunar mirando al mar. Es una pequeña debilidad, que me permito por un "módico precio". Tranquilidad, relax, paz de espíritu... y cuantas cosas se quieran evocar. Sin embargo no todo el monte es orégano. La humanidad tiene su "con qué", como diría el Dr. "Rayito de Luna". Intento disfrutar de la lectura banal de un diario local e indefectiblemente llegan a mis oídos, "conversaciones jugosas", que no puedo o no quiero, dejar de "filtrar".

Escena primera: padre, madre e hija (unos 7 años). El padre calla, la hija colorea un cuaderno, la madre habla con locuaz discurso y timbre nada desdeñable, primero con el móvil, luego consigo misma y finalmente arremetiendo, en principio sutilmente y después en tonalidad mayor, contra padre e hija.

Escena segunda: Asisto a una clase de matemáticas impartida a la hija por su madre. Va de las unidades: decenas, centenas, etcétera. La didáctica empleada se puede juzgar de "simplemente aplastante", de modo que la hija pregunta a su padre y éste paciente y cariñosamente trata de explicarle los fundamentos de cuando debe ponerse un cero, dos o tres (decenas, centenas, miles).

Escena tercera: La escena anterior no parece haber gustado mucho a la madre. (¿Competencia marital?). De modo que deja caer... "Debes preguntarle a tu padre, al fin y al cabo yo he pasado todo el verano con tus deberes y tu padre durmiendo la siesta y roncando". (Esto último en tono claramente "agresivo").

Escena cuarta: El padre calla y pide la cuenta al camarero.

Escena quinta: La madre apremiando a la hija, que recoge en ese momento su cuaderno y sus lápices. "Date prisa que siempre tengo que esperarte". La hija pasa a su lado y se sitúa a la altura del padre y le dice: Hoy es domingo, ¿por qué tenemos tanta prisa?

Escena Sexta: Se alejan.. El padre un tanto cabizbajo y meditabundo, la hija camina a su lado y la madre sigue hablando (no ha dejado de hablar en ningún momento), pero ya no oigo acerca de qué... aunque puedo intuirlo...

Joaquín Nieto-Munuera.

Esta y otras muchas escenas de la vida cotidiana, han constituido una fuente de inspiración, para la literatura, la poesía, la música y la psicopatología. En un intento de síntesis, Ritmo Rancio les presenta este poema psicopatológico- musical titulado: Te odio (Bolero Paradójico)

TE ODIO (BOLERO PARADÓJICO)

ODIO TU FORMA DE SER TU MANERA DE ESTAR
Y DE MIRARME EN SILENCIO
ODIO TU VOZ EN LA NOCHE
CUANDO ME DICES TE QUIERO

ODIO MI FORMA DE AMARTE
MI MANERA DE PERDERME CUANDO ACARICIO TU CUERPO
Y ODIO ESTE AMOR ABSURDO
QUE ME DESTROZA POR DENTRO

AY AMOR QUE TE QUEDAS Y TE VAS
AY AMOR ER
ES MI BIEN Y ERES MI MAL
AY AMOR Y QUE MAS DA
SI CUANDO PIERDO CONTIGO GANO MI FELICIDAD

TE ODIO PORQUE TE QUIERO
PORQUE NO SE VIVIR
SI NO ESTOY EN TUS BRAZOS
Y QUIERO BESARTE LA BOCA
COMO SI FUERA PECADO

Y PIDO A DIOS QUE NO ME PERDONE
QUE CASTIGUE ESTE AMOR
QUE ME TIENE ATRAPADO
Y ME C
ONDENE AL INFIERNO
DE ESTAR SIEMPRE A TU LADO

AY AMOR...



Luis López






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